Zarabanda para perros amarillos / Sarabande aux chiens jaunes
Quirarte, Vicente
Poesía, 2004, 112 pp.
Trad. Emile y Nicol Martel
Edición bilingüe
Plan C Editores / Écrits des Forges /Poésie
ISBN PCE 968-5395-21-7
ISBN EFP 2-89046-861-5
Vicente Quirarte nació en México, D.F., el 19 de julio de 1954. Poeta, narrador, ensayista, traductor y crítico literario. Tiene la licenciatura en Lengua y literatura hispánicas y la maestría y el doctorado en Letras mexicanas por la UNAM. Ha sido profesor en diversas Universidades: la Iberoamaericana, la ENEP-Acatlán, la Autónoma Metropolitana, y la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. En dos ocasiones fue profesor visitante de Austin College, Texas. Asimismo ha sido investigador en el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNA; integrante de la comisión consultiva del CNCA y Director general de publicaciones y del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM.
Ha coordinado también diversos cursos de creación literaria en diversas partes del país y colaborado con las principales revistas de cultura nacionales, y diversas internacionales. Es Premio Xavier Villaurrutia 1992. Obtuvo el Premio Nacional de Ensayo José Revueltas en 1990 por el ensayo El azogue y la granada, Gilberto Owen en su discurso amoroso. Su poesía ha sido incluida en varias antologías y es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.
La mayor parte de la poesía de Quirarte se reúne en el volumen Cuaderno del samurai publicado por la UNAM. El peatón es asunto de la lluvia (1999), Como a veces la vida (2000), El cuaderno de Aníbal Egea (2000) y Zarabanda con perros amarillos (2002)son sus poemarios más recientes. Como dramaturgo ha escrito y han sido llevadas a escena las obras El fantasma del Hotel Alsace. Los últimos días de Oscar Wilde (Premio Sergio Magaña para autor nacional, 2000) y Retrato de la joven monstruo. Mary Shelley. Perteneció al Sistema Nacional de Creadores de Arte y actualmente es parte del Sistema Nacional de Investigadores.
Amor o nostalgia del amor y lo vivido es la poesía. En ocasiones ensoñación de porvenir. Por esos territorios transitan los poemas de Vicente Quirarte en Zarabanda para perros amarillos / Sarabande aux chiens jaunes, que en impecable traducción al francés de Emile y Nicol Martel conservan los vórtices de los tonos sensibles de las escenas visitadas por el poeta en este viaje al pasado para conversar con los muertos ante algunos testigos de sus epifanías y encuentros. Habitaciones clausuradas tiempo ha, se abren para los lectores de Zarabanda… para iluminar momentos que han permanecido con sus secretos hasta que la sabiduría del poema resalta un nuevo detalle los carga de significado o de verdad.
Tal exploración de lo pasado a través de la acumulada experiencia son una forma de resolver preguntas surgidas de la voz de la Esfinge que todo hombre lleva mordiéndole el corazón. Diálogos que jamás se concluyeron. Gestos inadvertidos. Peticiones por cumplir u olvidadas son cúmulo de asignaturas pendientes en el tránsito de la vida que, conforme se llega al fin del camino, conviene empezar a responder para decir adiós en paz. Quirarte ha querido avanzar y compartir esa experiencia, ese camino de sabiduría, en un libro amoroso, dedicado al amor por la vida, en memoria de algunos de sus dioses lares, y lo ha hecho con extremado acierto en un volumen breve y rebosante de luz.
El mar que nos vendieron en la infancia
era un monstruo sin sueño.
Hondo y alegre. Traidor y colorido.
Salimos a su encuentro, aún con las estrellas
profundamente ancladas en la altura.
Al romper la mañana, el mar, pronunciamiento,
se anunciaba en tres perros amarillos.
El primero sostuvo la mirada
y en su papel pautado me inscribió:
"Me quedo en tus pupilas,
sin convite a tu fiesta de fantasmas."
El segundo cojeaba,
y con su pata buena me decía:
"No es nada. Es dolor".
El tercero tensó todos los músculos
y escribió su poema con las olas.
El paisaje era líneas, colores y ladridos.
Marina con tres perros, la familia
De un Robinson Crusoe de media hora.
Amarillos, moneda de oro falso,
ardían, refulgentes, más que el sol,
actores del I Ching donde leía
el mapa de mi sangre.
Mi cuarto hermano era el perro mayor,
relámpago o ladrido:
el mar que nos vendieron en la infancia.
El cielo era mi padre. Y mi madre la tierra.
La mer qu'on nous présentait, enfants,
était un monstre insomnieux.
Abyssale et joyeuse. Traîtresse et chatoyante.
Nous sommes partis à sa rencontré, les étoiles
étant encoré profondémente amarrées dans les hauteurs.
À l'éclatement de l'aube, la mer, comme un pronunciamiento,
s'annonçait déguisée en trois chiens jaunes.
Le premier soutint mon regard
et sur un papier à musique il écrivit pour moi:
" Je reste dans tes pupilles,
sans être convié à ta fête de fantomês."
Le sonde boitait,
et avec sa bonne patte il me disait:
" Ce n'est rien, ce n'est que la douleur. "
Le troisième banda tous ses mouscles
et avec les vagues écrivit son poème.
Le paysage étaint lignes, couleurs et aboiements.
Marine a trios chiens, famille
un demie-heure durant d'un Robinson Crusoë.
Jaunes, monnaies de semblant d'or,
is brillaient, resplendissant plus que le soleil,
acterus du Yijing où je lisais la carte de mon sang.
Mon quatrième frère était les plus vieux des chiens,
éclair ou jappement:
la mer qu'on nous présentait, enfants.
Le ciel était mon père. Et ma mère, la terre.
"Vicente Quirarte(Mexico, 1954) a publié des livres de poésie, des essais, de la fiction et du théâtre. Il est professeur et chercheur a l'Université Nationale Autonome de Mexico (UNAM) et membre de l'Academie mexicaine de la langue."
